La violencia volvió a golpear a Sudán tras un ataque en la localidad de Kauda, en Kordofán del Sur, que dejó 64 civiles fallecidos, incluidos 13 niños. La tragedia refleja el deterioro de la guerra civil y profundiza la crisis humanitaria en una región marcada por desplazamientos masivos y bombardeos,
Por Vicente Ulloa Zárate

La guerra civil en Sudán, iniciada el 15 de abril de 2023, surgió tras el colapso de la alianza entre los dos líderes militares más poderosos del país: el general Abdel Fattah al-Burhan, jefe de las Fuerzas Armadas de Sudán (SAF), y el general Mohamed Hamdan Dagalo, conocido como Hemedti, líder de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF).
Ambos habían colaborado en un golpe de Estado dos años antes del conflicto, con el objetivo de redirigir el rumbo político del país. Sin embargo, las tensiones aumentaron durante las negociaciones para integrar las RSF al ejército regular. Las diferencias sobre el mando y el cronograma de esta fusión transformaron una disputa política en un conflicto armado de gran escala que comenzó en la capital, Jartum, y luego se extendió por gran parte del territorio sudanés.
A pesar de la gravedad de la situación, la comunidad internacional y diversas organizaciones humanitarias continúan trabajando para aliviar el impacto del conflicto y apoyar a millones de personas afectadas. La guerra ha provocado miles de muertes y el desplazamiento de más de 10 millones de personas, mientras las distintas facciones buscan el control de las instituciones estatales y de importantes recursos económicos, como las minas de oro y las rutas estratégicas de suministro.
Lo que comenzó como una rivalidad política y militar evolucionó hacia una guerra de desgaste con fuertes tensiones étnicas, especialmente en la región de Darfur. No obstante, también ha aumentado el llamado internacional a la paz, la reconstrucción y la búsqueda de soluciones diplomáticas que permitan a Sudán recuperar la estabilidad y avanzar hacia un futuro más seguro y democrático.
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¿Quiénes son las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF)?

Las RSF son una organización paramilitar de gran tamaño que evolucionó a partir de las milicias Janjaweed, utilizadas durante el gobierno del expresidente Omar al-Bashir para enfrentar las insurgencias en la región de Darfur. Están comandadas por Hemedti, quien pasó de trabajar como criador de camellos a convertirse en una de las figuras más influyentes y adineradas de Sudán gracias al control de importantes minas de oro.
Se estima que las RSF cuentan con entre 70.000 y 100.000 efectivos. A diferencia del ejército regular, se caracterizan por ser fuerzas altamente móviles, con experiencia en combate urbano y tácticas de guerrilla. Aunque fueron legalizadas como una fuerza de seguridad independiente durante el mandato de al-Bashir, tras su caída en 2019 adquirieron una gran autonomía política, militar y económica.
Con el tiempo, el conflicto dejó de ser únicamente interno debido a la participación de diversos actores internacionales vinculados a los paramilitares. Entre ellos destacan los Emiratos Árabes Unidos (EAU), considerados uno de sus principales aliados. Diversos informes señalan que habrían proporcionado armamento y apoyo logístico mediante redes que atraviesan Chad y Libia, motivados por intereses relacionados con el comercio del oro y la influencia regional.
Rusia también ha tenido presencia en el conflicto. El grupo Africa Corps, relacionado con intereses rusos y con vínculos cercanos a Hemedti, ha buscado asegurar concesiones mineras de oro en Sudán. Según distintos reportes, este grupo habría facilitado equipamiento militar y apoyo estratégico para las RSF. Asimismo, las fuerzas de Jalifa Haftar, en Libia, han colaborado en el envío de combustible y suministros, fortaleciendo las conexiones regionales surgidas durante la guerra civil libia.
A pesar de este complejo escenario, continúan los esfuerzos diplomáticos y humanitarios internacionales para promover la estabilidad, reducir la violencia y abrir caminos hacia una solución pacífica que permita a Sudán reconstruirse y avanzar hacia un futuro más seguro.
Masacre en Kordofán del Sur

En una de las jornadas más trágicas del presente año, la red de Médicos de Sudán confirmó el miércoles 13 de mayo de 2026 una masacre en la localidad de Kauda, en el estado de Kordofán del Sur. Según los reportes, el ataque, atribuido a fuerzas del Movimiento de Liberación del Pueblo de Sudán-Norte (SPLM-N), actualmente aliado de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), dejó un saldo de 64 civiles fallecidos, incluidos 13 niños, además de 89 personas heridas.
El hecho fue descrito como una incursión devastadora que comenzó durante las primeras horas de la mañana y se extendió mediante ataques indiscriminados e incendios en viviendas y mercados locales. Como consecuencia, numerosas familias se vieron obligadas a desplazarse hacia zonas montañosas en busca de seguridad, enfrentando además dificultades para acceder a ayuda humanitaria.
Esta tragedia se suma a la intensa campaña de bombardeos y ataques con drones que ha afectado a la región durante las últimas semanas. El martes 12 de mayo, apenas 24 horas antes de lo ocurrido en Kauda, un bombardeo de artillería pesada impactó barrios residenciales de la ciudad de Dilling, causando la muerte de al menos cinco personas.
A pesar de la gravedad de la situación, organizaciones humanitarias, equipos médicos y distintos actores internacionales continúan trabajando para asistir a las comunidades afectadas, promover corredores de ayuda y reforzar los llamados a un alto al fuego que permita proteger a la población civil y avanzar hacia una solución pacífica para Sudán.
El suceso ha agravando la crisis en una zona donde los centros de salud ya se encuentran fuera de servicio. La Oficina de Derechos Humanos de la ONU ha denunciado que el uso de drones y artillería por parte de las RSF y sus aliados ha sido responsable de más del 80% de las muertes civiles en Kordofán durante el primer cuatrimestre de 2026, consolidando el epicentro de la fase más letal de la guerra civil sudanesa.
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